martes, 8 de noviembre de 2011

El viajero solitario

Se atrevió sin más a tomar sus pocas pertenencias y subir al bus. 
No había sol pero sí una terrible lluvia encantadora que le recorría las mejillas por fuera del cristal. 
Había poca gente esa tarde. No estaba tan abarrotado como de costumbre. 
Sus ojos se mostraban calmados viajando pueblo por pueblo, mientras que sus zapatos se trasladaban de un sitio a otro colgando desde un asiento. 
Percibía un otoño bonito y no comprendía por qué tenían que barrer esas enigmáticas y gigantes hojas marrones...
No había notas de color, todo era gris...Todo se volvió gris. 
Esa tarde de lluvia vio una silueta, la silueta de una chica delgada de pelo largo vestida con un abrigo rojo que se quedó mirándole fijamente. Tendió la mano a su paso y fue allí donde este le cedió la mano para recoger de su palma un trozo de hoja de cuaderno escolar de cuadros azules en el que tras un garabato adolescente se dibujaba...su futuro. 



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