miércoles, 28 de marzo de 2012

El momento de la tranquilidad.

Cuando mi padre no sé donde está y mi madre cierra la puerta de casa para salir me quedo sola. Es el momento de la tranquilidad. Empieza siempre a partir de las tres del mediodía y por el cuerpo me entra un cosquilleo de sentir esa bonita soledad, la casa vacía, el ruido de los coches, un culebrón de fondo que por supuesto no estoy viendo...Es el momento para descansar y ponerse en marcha para continuar con la mortífera tarde.

Y si antes la soledad era mi enemiga y me negaba a entretenerme con cualquier cosa que no fuesen las personas, ahora me he transformado en una persona más cercana a las nuevas tecnologías, que necesita más a las máquinas y menos a los humanos, tan solo a los imprescindibles. He aprendido a ser yo, a estar sola y a disfrutar del cariño que me dan los demás sin exceso. He aprendido a convivir, algo que para mí antes era sustancialmente difícil.

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